domingo 15 de noviembre de 2009

Dongtian

Máxima -1ºC, mínima -11ºC...¡Hace un frío que pela! Yo no sé cómo se va a tomar Obama este clima continental, espero que lleve leotardos interiores como yo. Supercontinental diría yo. Recuerdo cuando hacía los mapitas en el colegio, coloreando las zonas según el clima: tropical, mediterráneo, polar, continental… Pues sí, por tercer año ya acusando estoy el invierno pekinés. Ya están los supermercados preparados con las baldas plagadas de calzones interiores y camisetas interiores polares. Un horror, tela acrílica que se electriza sólo con mirarla. Tanta sequedad propicia los calambrazos en cualquier momento: al dar la mano a quien toque y al cerrar la puerta del taxi o motocarro – si con suerte lleva puertas-.

En mi casa ya he repasado las juntas de puertas y ventanas con cinta aislante, y eso que las calidades de mi minihogar superan la media china (creo). Sigo sin entender cómo los chinos de mi vecindario aún disfrutan las partidas de ping pong en la sala acristalada que hay en el bajo, con todas las ventanas de par en par. A la fresca y tan contentos. Lo mismo la de la lavandería, día y noche –porque trabaja hasta bien pasadas las once- con la puerta abierta. Y los que venden pinchitos en la calle, y las abuelas que bailan cada día en la calle de Chaoyang a las ocho de la tarde. Aunque todos y cada uno de ellos se habrá cuidado bien de tener los riñones protegidos.

Como dicen los chinos, en invierno toca reponer energías, descansar, nutrirse bien, alimentarse con comidas de gran aporte calórico (hot pot, guisos grasos y frutos secos).

Lunes, comienza otra semana, veamos si pasa rauda y veloz como las otras 46 precedentes de lo que va de año.

domingo 1 de noviembre de 2009

Nieva en noviembre


Amanezco un domingo helador y al mirar por la venta sólo veo copos de nieve gigantes, que caen sin cesar sobre el suelo gris de Douban. El trajín de bicis puede que haya disminuido un poco, pero la gente sigue saliendo a pasear con un impermeable y el cuello al aire. Una raza superior, si ya lo digo yo...


Tostadas con mantequilla y mermelada de melocotón, café y un poco de orden en el hogar. Nos pertrechamos para la hazaña, calzones interiores, varias capas de camisetas, botones de invierno y la cámara de fotos. Hoy me comentan en la oficina que la nieve fue inducida...Ya me da igual, la magia fue la misma.

De nuevo, el mejor fin de semana.

Hoy lunes, la vida que sigue, las rodillas heladas y el riñón granizado. Hasta el veinte de noviembre no ponen la calefacción, lo dijo Mao y así toca aguantar.

sábado 10 de octubre de 2009

Dos años


Ya se terminó la fiesta nacional y aquí anda el pueblo sin saber qué hacer, bueno sí, la Expo de Shanghai, que ya dentro de poco toca. Esto es una carrera permanente a ningún lado, la de ellos digo. La mía sigue siendo un pedaleo en bici entre coches y motocarros, atravesando parques, megaconstrucciones comunistas, parques de abuelos que pasean a los pájaros, rascacielos hipermodernos, hutones cochambrosos y avenidas modelo. Esta ciudad, que lo tiene todo pero no tiene nada, que por mucho tiempo que pase jamás será acogedora. Las vidas están demasiado programadas, demasiado poco espacio tiempo para el ser. Y esos ojos que no ven nada, ese show de Truman al que muchos expatriados, se acogen y se acomodan. Y esos otros que lo critican todo.

El país, que se lo han cargado, no hay nada que hacer: tierras estériles, paisajes inverosímiles, por el horror de los mismos, el azulejo visto y el cemento, el campo que no es campo, tierra estéril, bosques inexistentes, cielo gris, aire irrespirable. Me cuesta tanto creer y entender…Así cada día, intentando acercarme a algo que se encuentra a diez mil años luz. El grupo, el individuo que no existe. Las órdenes y comandos, ningún hervidero de ideas. Y como en todo, nunca hay un todo, aunque formemos parte de lo mismo: algunos hay, que no son iguales.

Pasteles de luna, en el medio otoño, menos mal que aún queda el calendario lunar, el más fiel a la vida, la tradición, la agricultura, aunque mejor sería decir que son éstas las fieles al calendario, a las estaciones, los ciclos lunares, los solsticios y equinoccios, así las fiestas paganas se convierten en religiosas, sin embargo, el origen es el mismo, aquí y en todas partes. Conclusión, la unicidad del todo. Pero ninguno igual.

Así estaba yo, en Xiamen, a orillas del estrecho de Taiwán, tomando pastelitos de luna (yuebing), mirando a Catalina en el momento del año que más brilla.

domingo 27 de septiembre de 2009

:)


Hoy google me avisa de que es el aniversario del naciminento de Kongzi, Confucio para los amigos, tan sabio, tan tradicional, tan de su pueblo, Qufu, aquel lugar, a dos-tres horas en bus desde Taishan, donde jamás pude comer peor, rodilla de cerdo hervida y un terrible plato de huevo con tomate (el mítico xihongshi chaojidan, imposible que salga malo, apuesta segura en cualquier chino excepto en Qufu).

Y luego en chino muestra el buscador lo siguiente: 有朋自远方来,不亦乐乎 (you peng zi yuan fang lai, bu yi le hu), esto es, ¿No es uno de los mayores placeres de la vida tener amigos que nos visitan desde lejos?
Mis amigos, los buenos, sinceros, comprensivos. Complicidad absoluta, el tiempo que no pasa. La vida es corta para perder el tiempo leyendo malos libros - frase acuñada por el abuelo de una gran amiga- y compartiendo el tiempo con la hipocresía y la falsedad. Aléjome de todo eso, que ya somos mayores.

En este caso yo he sido la visitante, y también ha sido un gran placer: los amigos, la familia, bodas y mis madriles. La vuelta quizá sea difícil, pero la vida es así, sacrificio y alegría. Un poquito de los dos, en nuestro hogar pekinés, y qué suerte tengo, que la carrera de obstáculos la corro con quien más quiero, al son de los mejores hits del momento.

lunes 7 de septiembre de 2009

Locura.


..Cordura

Felicidad extrema, equilibrio absurdo
Eléctrico, anodino
Cántico, discurso
Sol, niebla

Bici, coche
Observar, mirar
Pequinés, rottweiler

Vida, muerte

jueves 27 de agosto de 2009

Cielos

Quién ve y quién no ve, no merece la pena vivir si no se reflexiona sobre ello, estamos despiertos o dormidos…

Últimamente estoy ejerciendo la paciencia extrema en el oficinismo del que participo cada día de la semana laboral, cinco días y a veces, porque somos chinos, los fines de semana para “recuperar” algún día de puente que se nos haya “regalado”. Demasiadas comillas, no lo soporto.

La teoría de la conspiración, no sé si en mi trabajo es verdad, es real. Una isla, así me siento yo, rodeada de chinos, a veces en comunión y otras en discrepancia con ellos y con esta ciudad. Miro atrás en el tiempo, dos años casi ya…

Ayer fue QiXi (la noche de los sietes), día del amor en China, celebrado el día siete del séptimo mes del calendario lunar, ya decía yo que veía demasiados ramos de flores por la calle. Y aquel chico que cantaba la canción tibetana, a grito pelado, por la calle de Gongti Bei Lu. Sabía que al otro lado del teléfono estaría su novia.

Niuliang (la estrella Altair) y Zhinu (la estrella Vega) eran dos amantes condenados a vivir separados por la eternidad por el río de la vía láctea. Sin embargo, una vez al año, el séptimo día tras la séptima luna, se forma un puente entre ambos para que puedan pasar juntos una noche.
…Y como muchas celebraciones que adoptaron los japoneses de la mitología y tradición china, este festival es una de ellas. Tanabata se llama en Japón, aunque también es verdad, como con muchas de las tradiciones orientales, la festividad se celebra con más ímpetu y dedicación en Japón que en la China continental actual. Los vendedores de flores chinos no llegaron a vender ni la mitad de las rosas que se vendieron durante la celebración de San Valentín. No sé cómo para determinados aspectos los chinos se muestran tan permeables a la cultura occidental y para otras cosas…todo lo contrario.

Vega y Altair son estrellas alfa, esto es, las estrellas más brillantes de su constelación, Lira y el Águila respectivamente. Junto con Deneb, -estrella alfa de la constelación del Cisne, estrella sonbre cual se apoyan las alondras para formar el puente que une a los amados-forman el Triángulo de Verano.

Qué bonitas noches estivales. Observar la cúpula celeste. Algo que siempre disfruté haciendo en Santa Cruz o en cualquier noche estrellada en España. No dejo de sorprenderme cuando los cielos de Beijing también me lo permiten.

jueves 20 de agosto de 2009

Historias para no dormir


En Beijing el asunto de la recogida de basuras ha sido siempre un misterio para mí.
Más que la recogida, que sé cómo se lleva a cabo y más adelante explicaré, lo que me inquietaba era dónde y cómo se deshacían de los desechos. Aquí no hay camiones de basura.

Vivir en Douban hutong me ha acercado mucho al modo de vivir chino, a conocer el día a día de un chino medio pekinés. En Douban me siento como en un pueblo: todos los abuelos se sientan a tomar el aire cuando cae la noche, juegan al Majiang y pasean a sus perros. Se sientan en unas sillas que no levantan más de veinte centímetros del suelo y ven a la gente pasar. Dentro del recinto donde se encuentra mi casa (el número dos, que comprende doce bloques de casas, de veintitrés pisos cada una) hay plantas descuidadas y unos bajos donde se juega al pingpong - los señores- o se baila con abanicos - las señoras-.
Protagonistas son también los cubos de basura. Rebosantes durante todo el día, sólo tienen un respiro a las ocho de la mañana, cuando mi querido amigo el basurero (todos los días me saluda y me avisa - casi incrimina- si llego tarde al trabajo) se ocupa de vacíar los contenedores con una pala.
Y de la pala al carrito tirado por la bici. No quiero ni contar cuántos viajes tiene que hacer para deshacerse de tanta mierda.

Pero mira, si lo comparamos con London ni tan mal, que me acuerdo yo que allí por Kensington Court sólo se hacía recogida de basuras una vez a la semana. Años después, cuando viví en Bayswater creo que la frecuencia había ascendido a dos/tres veces semanales. Ahora no lo sé.


Y de la bici al agujero de nunca jamás.